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domingo, 12 de febrero de 2012

III FESTIVAL DE NARRATIVA DEDICADO AL TALLER DE NARRADORES DE SANTO DOMINGO

 Lectura de los talleres literario: Taller de Narradores de Santiago, Taller de Narradores de Santo Domingo, Francis Livio Crullon, ZZ, Freddy Gaton Arce, Manuel del Cabral, Ricardo Rojas Espejo, Domingo Moreno Jiménez, Fundación Literaria Anibal Montaño, Centro de la Cultura, Los jueves literarios, Litervolución, Juan Rulfo, Mariano Lebrón Saviñon, y el Círculo Literario de la Montaña.

 Organizadores del Festival y Noe Zaya junto a la directiva de Radio Santa María.
 Organizadores del Festival y Noe Zaya junto a la directiva de Radio Santa María
Reconocimiento al Taller de Narradores de Santo Domingo
 Taller de Narradores de Santo Domingo



 Nan Chevalier
 Taller literario Francis Livio Grullon
 Taller literario Francis Livio Grullon
 Taller literario Francis Livio Grullon


 Los jueves literarios
  Los jueves literarios
  Los jueves literarios
 Esmelda Ramos, Manuel Salvador Gautier, Pedro Carreras y Martin Paulino
Martin Paulino, Pedro Carreras, Manuel Salvador Gautier Esmelda Ramos y Cristiane Grando
 Taller de Narradores de Santiago
 Ubaldo Rosario Taveras
Aura Franco Encarnación
 En almuerzo, Manuel Salvador Gautier y Ubaldo Rosario Taveras
 Eddy Sosa, Ubaldo Rosario, Noe Zaya y Bruno Rosario Candelier
  Eddy Sosa, Ubaldo Rosario, Noe Zaya y Bruno Rosario Candelier

 Bruno Rosario Candelier y Aura Franco

Centro experimental de Mata Larga, San Francisco de Macorís
Aquí se celebró el III Festival de Narrativa 2012. 

sábado, 10 de septiembre de 2011

miércoles, 29 de junio de 2011

Cuento: Segunda Oportunidad


                                                  Sandra Tavarez 

  Las calles de la ciudad lucen despejadas a estas horas de la mañana, mientras conduces tu vehículo en dirección a tu trabajo, vas organizando mentalmente tu agenda para el día; los números en el semáforo te advierten que va a cambiar a rojo, así que aceleras y entonces sientes el impacto. Tu vehículo empieza a dar vuelas en todas direcciones hasta que se detiene contra un poste del alumbrado público. Estás aturdida. No puedes ver; pero escuchas voces que se acercan apresuradamente y una vez junto a ti, alguien asegura que estás viva. Te trasladan a un hospital y ya en el área de emergencias todos corren en tu auxilio y entonces te desvaneces.

    Despiertas, y la sonrisa en el rostro de tu madre te asegura que estás bien. Esto te tranquiliza; sin embargo, preguntas qué sucedió. El doctor te confirma que has estado en el hospital por tres días y que debes permanecer uno más.
Sales del hospital y una semana después te diriges a tu trabajo. Recuerdas las palabras de tu madre quien asegura que Dios te ha dado una segunda oportunidad. Entonces recuerdas la propuesta de Eduardo de hacer el tours por Europa que habían planeado desde los lejanos días universitarios. Decides que hablarás con tu jefe y le solicitarás unas vacaciones.
     Llegas a la oficina y entre la cantidad de papeles que se han acumulado y los 167 e-mail que tienes en la carpeta, todos importantes, algunos urgentes no sabes que atender primero. No obstante, sabes que en una semana tendrás todo al corriente de nuevo. Dejas todo como está y te diriges a la oficina de tu superior para explicarle que quieres tomar vacaciones dentro de quince días. Él, en su tono más elocuente, te recuerda que has estado fuera durante muchos días, por lo tanto, sería imposible siquiera pensar en ausentarte. Te quedas sin aliento. Regresas a tu oficina. Paseas vagamente la vista por el montón de papeles en tu escritorio. Escribes una carta con tu dimisión. La entregas y te marchas.
Un viento nuevo toca tu cara al salir y decides que vas a aprovechar tu segunda oportunidad. Llamas a tu amigo y empiezan a organizar los preparativos para el viaje. Dedicas algo de tiempo a tus familiares. Notas que la mayor de tus sobrinas, ya tiene tu estatura y lamentas no haberla visto crecer. Entre gritos, música estridente y peleas infantiles, no extrañas la soledad de tu apartamento. Quizás por eso te invade cierta nostalgia cuando abordas el avión con destino a París. Una vez allí la magia del Viejo Continente te atrapa y te dejas envolver por aquella mezcla de culturas, paisajes y monumentos. Mientras atraviesas el Canal de La Mancha descubre que, por primera vez en mucho tiempo, eres feliz. Y lo gritas. Todos en el Ferry parecen estar de acuerdo contigo y tu amigo Eduardo te aplaude.
Al llegar a Ámsterdam, la realidad sobrepasa tu fantasía y tu vista queda perdida en un mar de tulipanes: primero rojos, luego amarillos. En medio de aquel espejismo, Eduardo se te acerca como nunca antes, rodea tu cintura con su brazo, toca delicadamente tu cabello y te besa, por eso no alcanzas a ver los molinos de viento.
El viaje continúa, pero al llegar a Viena sabes que todo ha terminado.
Abordas el avión con destino a casa. Ahora vas de la mano de quien fuera tu mejor amigo.
Llegas a tu apartamento y decides que es muy tarde para llamar a tu madre. Aunque estás loca por contarle acerca de tus planes matrimoniales. Sientes un ligero dolor de cabeza, tomas una ducha y te acuestas. El cansancio, termina por dormirte.
Una claridad inusual en tu habitación te despierta. Sin entender lo que pasa, abres lentamente los ojos. El dolor no te permite ver con claridad, pero divisas una sonrisa en el rostro de tu madre quien con lágrimas en los ojos, llama a voces al doctor diciendo que por fin habías despertado.

miércoles, 8 de junio de 2011

TALLER DE NARRADORES DE SANTIAGO

Facilitador: Máximo Vega

El Taller de Narradores de Santiago se fundó hace unos años ya -trece, para ser más específicos-, en los salones de Casa de Arte. Yo trabajaba como editor de video en TeleUnión, y allá me reuní con Ubaldo Rosario para plantearle la idea de crear un grupo que se encontrara semanalmente, pero cuyas intenciones no fueran las de leer poesía, sino narrativa, puesto que ambos éramos narradores y todos los talleres de la ciudad estaban dirigidos a la poesía. La semana siguiente nos reunimos él, yo, y Andrés Acevedo. Todavía el taller no tenía este nombre.

 Una semana después llegaron Puro Tejada y El Ruso, y Puro propuso el nombre, que es el que se ha quedado. Empezaron a llegar más miembros: efímeros, muchos, y otros que nos acompañan desde el principio. Ha habido escinciones, desmembramientos, diferencias, pero nos mueve un fin primordial, por encima de cualquier egoísmo  personal o necesidad de notoriedad: la literatura. Del Taller han salido 
varios nombres ya conocidos  en las letras nacionales, o que empiezan a darse a conocer (es notable que algunos de los más importantes sean femeninos): Andrés Acevedo y Puro Tejada, que realmente son poetas, pero que han pertenecido al taller desde el principio; nuestra gran amiga Rosa Silverio, que ahora vive y hace gestión cultural en España; Luis Córdova; Altagracia Pérez, que se casó en Eslovaquia; Sandra Tavárez; Johanna Díaz; Ubaldo Rosario; Ramón Gil; Víctor Estrella, que ha sido de los últimos en llegar y al mismo tiempo es uno de los integrantes más fieles; Sandy Valerio; Israel; El Ruso; Mito; Nelson Julio Minaya, ya fallecido, etc. Nombres que se escapan, escritores de otros países que han vivido en Santiago y han asistido regularmente al taller, escritores dominicanos que asistían al taller pero que ya no están en la República Dominicana. La actual fiscal de Santiago, Jenny Berenice Reynoso, periodistas como Mercedes Guzmán., escritores en ciernes que se han marchado a Nueva York y se los ha tragado la ciudad... porque cada miembro del taller, si aún no lo sabe, continúa siendo miembro por los siglos de los siglos, aunque ya no asista a un grupo que se prestigia con esos nombres, no al contrario.
 Hemos recibido a Virgilio Díaz Grullón, José Acosta, César Zapata, Pedro Valdez, Emelda Ramos, Avelino Stanley, Manuel Llibre, algunos escritores han participado un solo día en el taller, y no han regresado más. Una semana llegó una pareja de evangélicos que, luego del análisis de la novela "la Virgen de los Sicarios", y de ver la película basada en la novela, no volvió más. Nos han visitado miembros del DNI, escritores de novelas de vampiros y autores de libros de autoayuda. Sin esa apertura tan total, seguramente el taller hace ya mucho tiempo que hubiese desaparecido.
Hemos publicado dos libros, conteniendo trabajos de los miembros. Son libros desiguales, por supuesto, al lector le toca juzgar la calidad de los diferentes textos, no a nosotros, que solamente mostramos. Exponerse es una de las condiciones más difíciles que se le exige a un artista, pero lamentablemente se escribe para los demás. Hay un taller en la capital que se llama "Taller de Narradores de Santo Domingo", en honor al nuestro.
 Todo esto viene a colación debido a que el 24 de este mes el Taller Literario Virgilio Díaz Grullón del CURSA-UASD nos hará un reconocimiento. También nos hicieron un reconocimiento en el II Festival Nacional de Narrativa, y me parece que todos los reconocimientos al taller se deben a a la perseverancia, a la terquedad. En mi caso, no asisto ya regularmente al taller, y sin embargo ha seguido funcionando. Antes nos reuníamos en Casa de Arte, hoy lo hacemos en el Centro de la Cultura de Santiago. La intención nuestra (y cuando digo nuestra no estoy pluralizando la primera persona, sino que me refiero a todos los miembros del taller que asisten regularmente cada sábado) es la de juntarnos cada semana y hablar de literatura, nada más. En una ciudad y en un país en el que existen tan pocos lugares para dialogar sobre arte, hemos tratado de construir un espacio. Y quizás, por esa ausencia de intenciones que no sean el amor a la literatura, el sentir un gran vacío sino hablamos sobre literatura, el taller ha sobrevivido tanto tiempo, y por eso empiezan a premiarnos: debido a la perseverancia, a la terquedad.